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El Concepto del Gap en el poker

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El “gap” es una idea que fue originalmente concebida por David Sklansky, jugador y teórico del poker. Para resumir la idea, diremos que la Teoría del Gap dice que, para ver una subida de una apuesta, un jugador debe tener una mano mejor que la que necesitaría para hacer la subida él mismo. Este concepto es especialmente útil de recordar al jugar poker con manos que podrían ser fácilmente vencidas, si llegáramos al showdown.

Veamos un ejemplo de jugada que sucede con frecuencia en las mesas de poker. Estamos en el botón, con una mano A-J del mismo palo, que es una mano de poker relativamente fuerte. Decidimos, entonces, hacer una subida de 3 veces la ciega grande. Pero antes de poder hacer nuestra apuesta, un jugador hace una subida. Todos los jugadores que juegan antes de nuestro turno abandonan, y decidimos ver su subida para llegar al flop. También abandonan quienes juegan después que nosotros. El flop resulta ser A-10-6 de distinto palo, muy conveniente para nuestro proyecto. Nuestro rival, el primero en actuar en el flop, hace una apuesta del tamaño del bote, y respondemos haciendo all-in, con la certeza de que nuestra mano es mejor que la suya. Pero resulta que nuestro oponente ve nuestra subida y muestra una mano A-K, con un kicker mejor que el nuestro. Esto significa que sólo tenemos 3 outs para ganarle.

Lo que sucedió es que no tuvimos en cuenta la Teoría del Gap, cuando decidimos subir o resubir la apuesta de nuestro rival.

Si queremos usar la teoría del gap en forma efectiva, lo primero que deberíamos considerar es quién hace la subida inicial, y cuáles son las manos que se juegan habitualmente en esa posición. En el ejemplo anterior, el jugador con A-J enfrentó una subida del jugador que estaba UTG. La primera reacción debería haber sido preguntarse qué rango de manos podía tener su rival, para hacer una subida desde esa posición temprana. Habitualmente, las únicas manos con las que podemos hacer una subida en posición temprana son par de Ases, par de Ks, par de Qs y A-K.

A partir de esta evaluación, el siguiente paso es comprar la fortaleza relativa de nuestra mano con respecto a cualquiera de esas manos posibles. Claramente, A-J no puede enfrentar a ninguna de ellas y debería haber abandonado.

Entonces, cada vez que debemos decidir si ver o no una subida, nuestra mano debería tener la misma fuerza que aquella mano con la que subiríamos la apuesta, si estuviéramos en la misma posición que nuestro rival. En el ejemplo anterior, sólo podríamos decidir ver la subida de nuestro oponente, si tuviéramos alguna de las manos mencionadas.

Este mismo análisis debemos hacerlo cada vez que enfrentemos una subida, pensando cuáles son las manos fuertes en la posición en que se encuentra nuestro rival, y asumiendo que es muy posible que tenga alguna de ellas. Si nuestra mano no tiene la misma fuerza, debemos abandonar, invariablemente.

Obviamente, aunque es una teoría de aplicación general, la teoría del Gap también sufrirá modificaciones y adaptaciones, dependiendo del jugador al que nos enfrentamos. No todos los jugadores juegan con el mismo rango de manos, algunos suelen hacer faroles en determinadas posiciones o circunstancias, etc. Dependerá de nuestra habilidad para leer al rival la decisión final de si jugar según la Teoría del Gap o no.

Y aún cuando, según esta teoría, abandonemos muchas veces con manos como A-Q o A-J, lo cual nos resultará bastante doloroso (y hasta inútil, porque resultó que nuestro rival sólo estaba faroleando), debemos tener en cuenta que, en el largo plazo, evitaremos perder dinero, ya que esta Teoría suele aplicar en la mayoría de las situaciones.


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